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¿Cómo será el marketing en 2030?

¿Cómo será el marketing en 2030?

Marketing tradicional y digital
se fusionarán hasta ser la misma cosa.

En esto de pronosticar las tendencias del futuro las bolas de cristal no son del todo fiables. Los profesionales del marketing dedicamos parte de nuestro día a día a observar y analizar los datos que tenemos a nuestro alcance para determinar por dónde van a ir los tiros. No hay truco.

En 2030 los millenial estarán desfasados, un 20 % de los coches serán eléctricos y en general seguiremos sin hablar chino. Habrá cambios de los que todavía no hemos oído hablar, pero otros se ven venir de lejos.

En marketing nos aventuramos a presagiar que el usuario será el rey indiscutible de todo. La tendencia de los últimos años a situar al cliente por encima del producto desarrollará nuevos límites. Todo lo que hagamos lo haremos alrededor de las personas.

La información, el corazón del marketing.

El marketing de contenidos dará por fin el gran salto en esta próxima década. Se harán con el mercado aquellas marcas que ofrezcan soluciones antes que productos. El enfoque de venta estará basado, primero, en la resolución de un problema y segundo, si procede, en la promoción de un producto.

Las marcas de 2030 ya no posicionarán su web para gustarle a Google sino a las personas que necesitan soluciones. Google, que cada día es más listo, lo sabrá y lo premiará.

Perderemos privacidad, ganaremos transparencia.

Se ha llegado a acuñar con el pseudónimo del «nuevo petróleo», el Big Data será en 2030 el tesoro más deseado. No es un secreto para nadie: tus intereses interesan, y mucho. Aquellos que tengan la capacidad de recolectar nuevos datos sobre los usuarios serán los jefes del juego.

En general, la privacidad online va a ser cada día menos privada. En los próximos años parece que terminaremos de perder la reticencia a ceder datos en favor de recibir regalos. Aprenderemos a que, para acceder a los mejores contenidos y servicios de forma gratuita, tendremos que pagar con información valiosa. Y según los expertos, no nos importará mucho.

Lo bueno es que cada vez estaremos más al tanto de lo que las multinacionales pueden hacer con esta información. Ya están entrando en vigor nuevas leyes que garantizan un mayor nivel de transparencia para que nadie pueda hacer un uso indebido de estos datos.

La simplicidad alcanzará nuevos términos.

Cuando pensamos en el futuro, a menudo caemos en imaginar grandes artilugios súper avanzados capaces de hacer cosas estratosféricas. Nada más lejos de la realidad. La tendencia en diseño y usabilidad camina dirección a la más absoluta sencillez. En 2030 no nos sorprenderá ver que todo es totalmente intuitivo, sencillo y limpio. Los botones serán muy pocos y los adornos ninguno.

Webs adaptadas no solo al dispositivo sino al momento del día o a la personalidad del usuario, chatbots capaces de dar soluciones muy concretas en cuestión de segundos y espacios físicos pensados para ofrecer una experiencia combinada con dispositivos, redes y gustos personales.

Sistemas avanzados contra las fake news.

En los últimos años nos han dado grandes quebraderos de cabeza, las noticias falsas corren por la red a velocidad de vértigo y pueden llegar a causar efectos devastadores en una marca. Está alcanzando el apelativo de lacra online y parece no tener fin. Sin embargo, los expertos más alentadores creen que las conocidas como fake news tienen los días contados.

Gracias a webs como snopes.com o la extensión BS Detector parece que este tipo de bulos están empezando a desaparecer. En 2030 habremos tomado conciencia de la importancia de este tipo de herramientas y se habrá implementado un sistema automático de detección de mentiras online.

Las mismas redes con nuevas funciones

Mucho se ha especulado con la aparición de nuevas redes sociales que sustituyan a las que actualmente imperan en todo el mundo. Es probable que aparezcan nuevas plataformas (ya está pasando) pero es complicado que le puedan arrebatar el reinado a Facebook y su filial Instagram. El gigante americano es hoy por hoy el rey del social media y, lejos de apagarse, su tamaño no deja de crecer.

Llegarán nuevas herramientas y sistemas que facilitarán la vida tanto a usuarios como marcas, nuevos modelos de publicación de contenido y nuevas formas de comunicarnos con nuestros seguidores y seguidos, pero los nombres propios seguirán siendo los mismos.

Las buenas ideas seguirán siendo el alimento del marketing

Hace ya unos cuantos años que lo online llegó a nuestras vidas, entonces se decía que el marketing tal y como lo conocíamos estaba destinado a morir. Hoy sabemos que esto no es así (he aquí un ejemplo de que las profecías no siempre se cumplen), el marketing de toda la vida mantiene su parcela dentro de cualquier plan de comunicación y en 2030 se estima que la sinergia entre lo digital y lo tradicional será total: serán la misma cosa. El poder de las ideas seguirá siendo el motor y las marcas seguirán la tendencia actual de tocarnos la fibra para enamorarnos sin acosarnos.

Neuromarketing, ecomarketing, influmarketing… más allá de las nuevas palabras que intentarán convencernos de que todo ha cambiado, que no quepa duda de que en la calle seguirá habiendo comercios de ropa y en los bares seguirán tirando cañas. Es solo que en 2030 podremos seleccionar las prendas que nos vamos a probar antes de entrar a la tienda y los camareros sabrán qué tapa nos apetece antes de que pidamos la caña.

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